De ahí que la industria cosmética diseñe con mayor frecuencia productos como hidratantes, nutritivas, exfoliantes, antiojeras o sérum solo para ellos. Lejos queda la simple y refrescante loción para después del afeitado. El hombre ha y con arrugas.

El varón es consciente de que la cosmética le facilita la vida. Se ha aprendido muy bien la lección y sabe que una piel bien hidratada asegura un rasurado sin cortes, y que los exfoliantes son los encargados de retirar todo rastro de polución, sudor y sebo de la tez, además de facilitar el camino a las cremas nutritivas para dejar una piel flexible y suave.
Pero para que el cuidado facial sea un éxito hay que tener el hábito de limpiar la piel. Lavarse la cara con jabón o gel de ducha es un gran error, ya que se debilitan las barreras protectoras que tenemos en la piel.
Lo que significa que todas las mañanas y todas las noches antes de acostarse hay que ponerse manos a la obra y utilizar limpiadores específicos que retiren del rostro el exceso de sebo y el sudor.